viernes, 15 de abril de 2016

Ya está dicho...

De los amores a los que dejé
y de los que me dejaron,
fui doncella
y fui puta,
de léxico enriquecido
y semivulgar exiliada.

Menos de la mitad me enseñaron
y menos de eso he aprendido sola,
solo a veces me siento como una vieja extasiada 
y solo a veces como una jovenzuela 
hambrienta de lo nuevo.

Saludo a quien se lo merece 
y no me importa lo que piensen de mi, 
excepto mi madre...
ese es otro cuento que se guarda en páginas 
de libros sin editorial.

A la madurez la tengo bailando 
en el tubo de mis recuerdos
y a la inmadurez la tengo desatando 
tornillos en mi cerebro.

De los casos perdidos 
y de las enfermedades sin remedio
yo soy el intento,
yo soy el puzzle de fábrica barata,
un tren con pasajeros ciegos.

De todo lo que herí me hirieron el doble,
y hasta de lo que yo me había jubilad,
sanamente quise alejarme
pero  no me dejaron.

Usé lápices para no llorar,
mi piel como bandera de paz
y me tacharon como lo mas vil,
como basura que ni los perros a media noche rebuscan.

Seguí siendo el espejo por muchos años
hasta que se quebró
y se perdió el reflejo.

Huí mil veces
y regresé al mismo sitio,
seca dejé  mi boca de tanto abrirla
y seco mi corazón de no ser escuchado.
    
Jugué al querer
y odié el quejar.

Apoyé a la guerra por el amor
y al amor por huesos desvaídos...
y todo eso fue visto mal.

Lo que me queda es tu sonrisa
por la que el resto de estos versos
mediocres pierden su intensidad.

Ya está dicho...


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