domingo, 24 de abril de 2016

En tus versos...

Es como beber.

Se empiezan a destilar palabras más sinceras,
toscas
y sensibles a la vez...
tan llenas de verdad,
tan llenas de deseos embrutecidos
casi como el mar.

Luego sientes que te vas liberando
a través de un beso,
de una mirada que llora por tí
y te hunden en su piel.

Terminas sonriendo
porque de todas formas ya decidiste ser
aquello que guardabas,
prestas tus últimos minutos al sueño...
y te vas.

Imagen tomada de la web.

viernes, 22 de abril de 2016

Una frase...

Dirijo estas letras hacia la persona
que en un espejo guardo:

Un hombre vivo de sueños
 y moribundo de realidades me dijo:
-"No pierdas la sensibilidad"-
penetrando su sentido en lo que quedaba
de artista de esta que ya ni escribe ni vive,
pero sigue caminando.

imagen tomada de la web. 

viernes, 15 de abril de 2016

Ya está dicho...

De los amores a los que dejé
y de los que me dejaron,
fui doncella
y fui puta,
de léxico enriquecido
y semivulgar exiliada.

Menos de la mitad me enseñaron
y menos de eso he aprendido sola,
solo a veces me siento como una vieja extasiada 
y solo a veces como una jovenzuela 
hambrienta de lo nuevo.

Saludo a quien se lo merece 
y no me importa lo que piensen de mi, 
excepto mi madre...
ese es otro cuento que se guarda en páginas 
de libros sin editorial.

A la madurez la tengo bailando 
en el tubo de mis recuerdos
y a la inmadurez la tengo desatando 
tornillos en mi cerebro.

De los casos perdidos 
y de las enfermedades sin remedio
yo soy el intento,
yo soy el puzzle de fábrica barata,
un tren con pasajeros ciegos.

De todo lo que herí me hirieron el doble,
y hasta de lo que yo me había jubilad,
sanamente quise alejarme
pero  no me dejaron.

Usé lápices para no llorar,
mi piel como bandera de paz
y me tacharon como lo mas vil,
como basura que ni los perros a media noche rebuscan.

Seguí siendo el espejo por muchos años
hasta que se quebró
y se perdió el reflejo.

Huí mil veces
y regresé al mismo sitio,
seca dejé  mi boca de tanto abrirla
y seco mi corazón de no ser escuchado.
    
Jugué al querer
y odié el quejar.

Apoyé a la guerra por el amor
y al amor por huesos desvaídos...
y todo eso fue visto mal.

Lo que me queda es tu sonrisa
por la que el resto de estos versos
mediocres pierden su intensidad.

Ya está dicho...